lunes, 12 de diciembre de 2016

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martes, 29 de noviembre de 2016

#ILUMINAelMUNDO


25 días, 25 momentos, 25 maneras de compartir el mensaje de la navidad siendo la luz que ilumine al mundo, ésta es la campaña que con motivo de las fiestas decembrinas la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días compartió la semana pasada y que comenzará con el día 1ero de Diciembre con el Día Mundial del Servicio. La primera presidencia desea que esta actividad no solo abarque los 25 días previos a la Navidad, sino que sea una actividad más allá y se vuelva un estilo de vida en los SUD. 


¿Cómo funciona? 

Cada día del 1 al 25 de diciembre se invita a que recordemos la vida de Jesucristo y emulemos su ejemplo, el 1er Día de la actividad (1ero de diciembre) se conmemorará también el día Mundial del Servicio, la mayoría de las actividades recaen en el Servicio, esa es la mayor forma de ser la luz del mundo, tal como él Presidente Thomas S. Monson dijo: "Al seguir  el ejemplo del Salvador y vivir como Él vivió y enseñó, esa luz arderá en nosotros e iluminará el camino para los demás" (Octubre, 2015)

Aquí te mostramos una guía audiovisual completa de actividades sugeridas (da click en la fecha correspondiente):

25 diciembre

Los discípulos de Jesús lo siguieron y nosotros también podemos hacerlo.


Ejemplos de cómo hacerlo:

* Convierte algunas de las ideas de los 25 días de este mes en resoluciones de Año Nuevo.
* Busca una foto de Jesucristo que te inspire y colócala en tu hogar donde te sirva de recordatorio.
* Aprende más sobre cómo seguir el ejemplo del Salvador.



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Para mayor información consulta mormon.org 

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lunes, 12 de septiembre de 2016

Fe, justicia y libertad religiosa




Por el Élder Ronald A. Rasband
Del Quórum de los Doce Apóstoles
Tomado del discurso “Religious Freedom and Fairness for All”, pronunciado en la Universidad Brigham Young, el 15 de septiembre de 2015.
Al aceptar la invitación de tratar a los demás con espíritu de justicia, sentirán que aumenta el amor del Salvador por ustedes y por todos los Hijos del Padre Celestial.
Sospecho que para algunos de ustedes quizás la frase “libertad religiosa” se interprete más como “libertad para discriminar”. Deseo hablarles sobre ese punto de vista y ayudarlos a comprender lo que quiere decir la Iglesia cuando habla de libertad religiosa y por qué es de importancia vital para su futuro y para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. También mencionaré ciertas dudas y malentendidos que algunos de ustedes pudieran tener en lo que se refiere a la libertad religiosa.
Tal vez algunos tengan dificultad para comprender la función que tiene la religión en la sociedad, la política y las cuestiones civiles. Puede que algunos se pregunten incluso por qué hay grupos religiosos que toman parte en la política, y a menudo hasta desconfíen de las intenciones de las personas religiosas cuando lo hacen. La voz colectiva de los grupos que consideran que la religión no debería desempeñar un papel en la deliberación política se ha acrecentado en los últimos años.
La oportunidad de participar en el proceso político es un privilegio que se da al pueblo en la mayoría de las naciones. Las leyes y la legislación tienen una función educativa importante en la formación de la cultura social y moral. Es preciso que todo miembro de la sociedad tome parte activa en el diálogo cívico que contribuye a establecer leyes y legislación que sean justas para todos.
Libertad para todos
¿A qué nos referimos cuando hablamos de libertad religiosa? Les contaré las historias de dos personas y, mientras lo hago, quiero que piensen en cómo se sentirían si fueran una de ellas.
La primera es sobre alguien a quien llamaré Ethan. Ethan acababa de comenzar a trabajar en una carrera que siempre había deseado tener y quería causar una buena impresión. Llegaba temprano y se quedaba hasta tarde trabajando; tomaba trabajos extras y su labor era excelente; muchos de sus colegas lo apreciaban y él disfrutaba mucho de su empleo. Un día en que almorzaba con dos compañeros, se sintió suficientemente cómodo con ellos para decirles que era homosexual. Se produjo un silencio incómodo porque ninguno de ellos supo cómo responder; Ethan quedó desilusionado ante la fría actitud de sus colegas y se sintió herido y rechazado.
Después de aquel almuerzo, la situación en la oficina se volvió cada vez más incómoda para él; empezó a sentirse vulnerable y menos apreciado, se encontró excluido de grandes proyectos y de reuniones sociales después del trabajo, y su rendimiento laboral sufrió porque sentía que no encajaba y que no lo querían allí. Después de unos meses, lo despidieron, porque su jefe consideró que su rendimiento no era bueno. A pesar de todas las afirmaciones al contrario, Ethan sabía que lo habían despedido por ser homosexual.
Ahora les hablaré de Samantha. Esta joven había empezado a trabajar en las oficinas administrativas de una universidad local y estaba entusiasmada por trabajar en un ambiente estimulante y lleno de opiniones, ideas y orígenes diferentes. Un día se le acercó una compañera de trabajo, le dijo que había oído que ella era mormona y le preguntó si era verdad. Samantha le respondió con una sonrisa que así era, pero lo que la compañera le preguntó a continuación la tomó por sorpresa.
“¿Y por qué odian a los homosexuales?”. A pesar de que le sorprendió la pregunta, Samantha trató de explicar su creencia en Dios y en el plan que Él tiene para Sus hijos, en el cual, le dijo, se incluyen normas de conducta moral y sexual. La compañera le refutó diciendo que el resto de la sociedad había avanzado más allá de esas creencias. “Además”, le dijo, “la historia está llena de personas que han usado la religión para comenzar guerras y marginar a grupos vulnerables”.
Samantha reafirmó sus convicciones y su comprensión de que Dios ama a todas las personas y luego le pidió a su colega que respetara su derecho a creer. La compañera consideró necesario contar la conversación que habían tenido a los demás empleados y, en las semanas siguientes, Samantha se sintió cada vez más aislada a medida que aumentaba la cantidad de compañeros que la enfrentaban con preguntas y hostilidad.
Su jefe, al notar que iban en aumento las conversaciones sobre religión, le advirtió que el proselitismo en el medio laboral podía poner en peligro su empleo. Como en el caso de Ethan, eso empezó a perjudicarla en el trabajo y, en lugar de correr el riesgo de verse despedida, la joven empezó a buscar otro empleo.
Ahora bien, estos son casos hipotéticos, y sin embargo no lo son; hay muchas Samanthas y muchos Ethans. Como quiera que elijamos vivir y sean cuales sean nuestras decisiones, todos compartimos una naturaleza humana común y un deseo de justicia y de bondad. A Ethan no deberían haberlo despedido por ser homosexual y a Samantha no deberían haberla intimidado por ser religiosa; ambos sufrieron críticas, juicios y represalias injustamente.
En la sociedad actual, es políticamente correcto empatizar con la situación de Ethan, pero no tanto con la de Samantha; el caso de él lo podría tomar un grupo de apoyo como ejemplo de discriminación contra los homosexuales; y verdaderamente merece protección.
Pero, ¿y Samantha? ¿Quién defenderá su derecho a la consciencia religiosa? ¿Qué se puede decir sobre su derecho de llevar una vida auténtica como persona de fe, dedicada a amar y a servir a los demás, pero también con la facultad de decidir qué es correcto y qué es erróneo, y de vivir de acuerdo con ello?
Justicia para todos
Nuestra sociedad se ha enceguecido tanto en su empeño por reparar la discriminación injusta contra un determinado grupo de personas que ahora está en peligro de crear otra clase de víctimas: las personas de fe, como ustedes y yo.
Ya hay instituciones de enseñanza a las que se cuestiona por exigir que los estudiantes y el cuerpo docente se adhieran a un código de honor que exige fidelidad y castidad; hay ejecutivos de compañías importantes a los que se ha relegado o se les ha obligado a renunciar porque sus ideas religiosas no concuerdan con lo que se considera políticamente aceptable; y algunos negocios se han visto forzados a cerrar porque sus dueños han dicho lo que piensan.
A pesar de lo que ustedes quizás hayan oído o leído a lo largo de los años, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha defendido constantemente la libertad de elección y de conciencia. Hace muchos años el profeta José Smith (1805–1844) escribió: “Consideramos… que todos los hombres son creados iguales y que todos tienen el privilegio de pensar por sí mismos cualquier asunto relativo a la conciencia”.
“Si… he estado dispuesto a morir por un ‘mormón’… estoy igualmente dispuesto a morir en defensa de los derechos de un presbiteriano, un bautista o cualquier hombre bueno de la denominación que fuere; porque el mismo principio que hollaría los derechos de los Santos de los Últimos Días atropellaría los derechos… de cualquier otra denominación que no fuera popular y careciera de la fuerza para defenderse”.
Entonces, ¿cuál es la postura de la Iglesia en cuanto a la libertad religiosa? Puedo asegurarles que los apóstoles y profetas, bajo la inspiración del cielo, han considerado este asunto con mucha atención. Creemos en seguir los mandamientos de Dios, que se han designado para asegurar nuestra felicidad eterna; sin embargo, “Dios a nadie forzará a ir al cielo”. Creemos en crear un espacio para que toda persona viva de acuerdo con su conciencia sin infringir los derechos ni la seguridad de los demás. Cuando los derechos de un grupo chocan contra los de otro, debemos seguir el principio de ser justos y sensibles hacia la mayor cantidad de personas que sea posible. La Iglesia cree y enseña “la justicia para todos”.
Proteger la conciencia tiene que ver con salvaguardar la forma de pensar y de sentir de otra persona, y su derecho a actuar de acuerdo con esas creencias. Me refiero al caso de que alguien les diga que los pensamientos, sentimientos y creencias que ustedes tienen no están permitidos, o no son valorados ni aceptables porque sus puntos de vista no son populares. En la guerra de los cielos se peleó por el albedrío, y es una violación de ese albedrío el forzarlos a traicionar su conciencia porque sus puntos de vista no coinciden con los de la opinión general.
Por favor, no me malinterpreten; cuando hablo de ser auténticos, no quiero decir que el Señor nos dé pase libre para vivir de cualquier manera que decidamos sin consecuencias; aún somos responsables ante Él de nuestras decisiones. Él ha dicho: “Sed, pues, vosotros perfectos, así como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48). El mandamiento de procurar la perfección implica que empecemos en donde estamos y busquemos la ayuda del Señor para que nos eleve a donde Él quiere que lleguemos. El ser leales a nuestro auténtico yo requiere un esfuerzo continuo por aumentar nuestra luz, conocimiento y comprensión.
La generación joven es la más “conectada” —tecnológicamente— de la historia; los jóvenes siempre están conectados; y ustedes saben que todo lo que aparece en internet es siempre perfectamente exacto en un ciento por ciento, ¿verdad? ¡Claro que no! Así que, no crean todo lo que vean en internet con respecto a la Iglesia y su postura en cuanto a los derechos de los homosexuales.
Un ejemplo de la perspectiva de la Iglesia sobre la “justicia para todos” tuvo lugar en enero de 2015, cuando organizó una conferencia de prensa con tres apóstoles y una hermana de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes con el fin de recordar a nuestros miembros, a la comunidad y a la legislatura del estado de Utah que la Iglesia fomenta un enfoque equilibrado que asegure los derechos de toda persona.
El élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo lo siguiente en esa conferencia de prensa: “Hacemos un llamado al gobierno local, estatal y federal para que sirvan a todos sus ciudadanos aprobando leyes que protejan las libertades religiosas esenciales de las personas, las familias, las iglesias y otros credos, mientras que también protejan los derechos de nuestros ciudadanos LGBT [lesbianas, ‘gay’, bisexuales y transexuales] en asuntos tales como la vivienda, el empleo y el uso público de hoteles, restaurantes y medios de transporte, protección que no existe en muchas partes del país”.
Seis semanas después, al aprobarse protecciones tanto para los LGBT como para las personas religiosas, los líderes de nuestra Iglesia y otras personas felicitaron a la comunidad LGBT. Fue alentador saber que estaban protegidos del desalojo, de la discriminación para obtener vivienda o del despido de un empleo por causa de su orientación sexual. Además, felicitamos a nuestros amigos de otras denominaciones religiosas al ver que están igualmente protegidos en el campo laboral y en la opinión pública.
Utah —y la Iglesia— recibieron cobertura y elogios en noticias nacionales por haber logrado tal compromiso histórico. Fíjense que para ello no se sacrificó ningún principio doctrinal ni religioso; no se hicieron cambios a la ley moral de Dios ni a nuestra creencia de que las relaciones sexuales deben tener lugar solamente en el matrimonio entre un hombre y una mujer. El resultado fue justo para todos y refleja coherencia en las normas y enseñanzas morales y en el respeto hacia los demás.
Un mensaje de justicia
Entre nosotros, no muchos tendrán una función prominente en el gobierno o la legislación, por lo que tal vez se pregunten en qué les atañe personalmente a ustedes este tema en la vida cotidiana. Me gustaría hablar sobre tres cosas que pueden hacer para apoyar y promover un mensaje de justicia.
Primero, traten de ver a los demás a través de un lente de ecuanimidad.Para lograrlo, es preciso que primeramente reconozcan que el Padre Celestial ama a todos Sus hijos por igual. El Señor dijo: “Que os améis unos a otros; como yo os he amado…” (Juan 13:34). No existe decisión, pecado o error que ustedes o cualquier otra persona pueda cometer que cambie el amor que Él siente por ustedes o por ella. Eso no quiere decir que Él excuse o tolere la conducta pecaminosa, ni tampoco nosotros la excusamos —ni en nosotros ni en los demás—, pero sí quiere decir que tendemos la mano con amor para persuadir, ayudar y rescatar.
Cuando uno se siente amado completa y perfectamente, es mucho más fácil amar a los demás y verlos como los ve el Salvador. Les ruego que se vuelvan a nuestro Salvador en oración y pidan recibir Su amor puro, tanto para ustedes como para los demás. Él ha prometido que sentirán Su amor si piden con fe (véase Moroni 7:48).
El estar llenos de ese amor puro guiará sus pensamientos y sus acciones, particularmente en el entorno político, que a veces puede ser contencioso. Cuando hablamos de asuntos políticos, especialmente de la libertad religiosa, la tensión puede aumentar rápidamente; si permitimos que esas conversaciones nos hagan perder la calma, pareceremos poco cristianos a los ojos de nuestros familiares, amigos, vecinos y conocidos.
Recuerden cómo afrontó el Salvador las preguntas difíciles y los puntos de vista desafiantes: permaneció en calma, demostró respeto y enseñó la verdad, pero nunca forzó a nadie a vivir en la forma en que Él vivía.
Segundo, dejen que la justicia rija su forma de tratar a los demás.Jesucristo miró más allá del origen étnico, la clase social y las circunstancias de las personas para enseñarles la verdad sencilla. Recuerden a la mujer samaritana junto al pozo (véase Juan 4:5–30), al centurión romano (véanse Mateo 8:5–13Lucas 7:1–10) y al publicano despreciado (véase Lucas 18:9–14). El Señor nos ha mandado seguir Su ejemplo, al decir: “… seguidme y haced las cosas que me habéis visto hacer” (2 Nefi 31:12). 
No juzguen a las personas ni las traten injustamente solo porque pecan de manera diferente a como ustedes, o nosotros lo hacemos.
Tal vez el mayor desafío para tratar a los demás con justicia radique en el equilibrio que se requiere para apoyar la libertad religiosa cuando se tiene amigos o familiares que sienten atracción hacia los de su mismo sexo o que defienden firmemente los derechos de los LGBT. A algunos quizás les preocupe que puedan parecer intolerantes o insensibles si procuran protección para ejercer su fe pública y libremente.
Repito, estudien la vida de nuestro Salvador y busquen Su guía; Él demostró a la perfección cómo mostrar amor y apoyo al mismo tiempo que nos mantenemos firmes en lo que sabemos que es verdad. Recuerden que cuando se encontró a la mujer en adulterio, el Señor pidió que cualquiera que estuviera libre de pecado se adelantara y fuera el primero en condenarla; al ver que ninguno se acercaba, nuestro Salvador, en quien no había pecado, le dijo: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:11). El perdón y la bondad que Él le demostró no contradijeron Sus enseñanzas de que la intimidad sexual es solo para esposo y esposa que estén legal y legítimamente casados. Ustedes también pueden ser inflexibles en lo que es correcto y verdadero y, no obstante, tratar con bondad a los demás.
Cuando hubo amigos y seguidores de Cristo que lo abandonaron, Él expresó tristeza y dolor; sin embargo, cuando una relación llegó a su fin fue porque los demás no se sentían cómodos con Sus enseñanzas, no porque Él se sintiera incómodo con ellos.
En nuestro esfuerzo por tratar a los demás justamente, debemos recordar el principio del albedrío: siempre debemos respetar la capacidad de las otras personas de elegir, y pedirles que nos traten con la misma cortesía. Cuando hablemos con otros sobre la libertad religiosa, debemos recordar siempre que podemos discordar sin ser desagradables. Les pido que no traten de evadir el diálogo sobre estos importantes temas solo porque les preocupe la idea de que sea difícil o incómodo; podemos orar pidiendo ayuda y creer que el Salvador nos ayudará a hablar y a actuar de una manera que a Él le agrade.
Tercero, defiendan lo que es justo si ven que se infringen los derechos de otra persona. El élder L. Tom Perry (1922–2015), del Cuórum de los Doce Apóstoles, era un modelo de alguien que creía firmemente en el matrimonio entre un hombre y una mujer, pero siempre estaba dispuesto a defender los derechos de los demás. Al presenciar un tratamiento injusto o una disparidad en la ley, dio el ejemplo de cerciorarse de que esos derechos fueran protegidos.
Desde la época de José Smith hasta nuestros días, nuestro legado ha sido el de tender la mano para reparar brechas y daños sin comprometer la doctrina que no nos corresponde cambiar.
Participen de forma activa
Esto me lleva al último punto que deseo destacar, y es la necesidad de que su generación tenga una participación activa en este asunto. Me uno a los líderes de la Iglesia de nuestro Señor cuando digo que necesitamos la comprensión natural de su generación en cuanto a la compasión, el respeto y la equidad. Necesitamos su optimismo y su determinación para resolver estos complejos problemas sociales.
Tenemos fe en que se dirigirán al Salvador para entender cómo vivir una vida semejante a la de Cristo y al mismo tiempo demostrar justicia y amor hacia los que no comparten sus creencias. Sabemos que quieren formar parte de algo trascendental, y que son fuertes y desean colaborar.
Más importante aún, necesitamos que participen en diálogos con respecto a las complejidades de este asunto y que encuentren soluciones sobre la mejor forma de brindar justicia a todos, incluso a las personas de fe. Esas conversaciones deben tener lugar en las escuelas, en nuestros hogares y en las relaciones con amigos y compañeros de trabajo.
Cuando ocurra uno de esos diálogos, tengan a bien recordar estos principios: ver a los demás a través de un lente de ecuanimidad, tratarlos con respeto y bondad, y esperar el mismo trato a cambio.
El amor aumentará
Finalmente, quiero dejarlos con mi testimonio de que, al aceptar la invitación de tratar a los demás con espíritu de justicia, sentirán que aumenta el amor del Salvador por ustedes y por todos los hijos del Padre Celestial. Su ejemplo de respeto y justicia abrirá puertas y creará amistades significativas que atesorarán durante toda la vida.
Les testifico que nuestro Padre Celestial vive, que los conoce y que los ama de manera individual. Él está siempre dispuesto a ayudarlos. Él nos ha revelado Su plan no solo para que podamos regresar a vivir con Él eternamente, sino también para que seamos bendecidos y felices en esta vida. A medida que sigan Sus enseñanzas y traten a los demás con amor y consideración, sentirán mucho más Su poder y Su amor.
La importancia de la libertad religiosa
“… debemos entender que el uso fiel de nuestro albedrío depende de que tengamos o no libertad religiosa. Ya sabemos que Satanás no desea que tengamos esa libertad. Él intentó destruir el albedrío moral en los cielos; y ahora, en la tierra, está oponiéndose y diseminando confusión de manera implacable acerca de la libertad religiosa, y socavándola; algo que es tan esencial para nuestra vida espiritual y nuestra propia salvación”.
Véase del élder Robert D. Hales, del Quórum de los Doce Apóstoles, “Cómo preservar el albedrío y cómo proteger la libertad religiosa”,Liahona, mayo de 2015, págs. 111–112.
Para apoyar y promover la justicia:
1. Vean a los demás a través de un lente de ecuanimidad.
2. Dejen que la justicia rija su forma de tratar a los demás.
3. Defiendan lo que es justo si ven que se infringen los derechos de otra persona.



Artículo original de Liahona septiembre 2016

jueves, 8 de septiembre de 2016

Sitios comerciales de genealogía, gratis

viernes, 8 de julio de 2016

Indexación Mundial

¿Sabes que es la indexación? Seguramente si eres miembro de la iglesia dominas estos temas, pero si no sabes puedes ver el siguiente vídeo que seguramente despejara tus dudas:



La indexación ha estado presente en mi vida y tal vez nunca le tomé la importancia debida, brevemente les contaré una historia:

Mientras asistía a la Universidad uno de los compañeros de carrera llamado Claudio me comenzó a contar que realizaba la genealogía de su familia y se entusiasmaba demasiado al contarme, un día mencionó FamilySearch y en ese momento pasó desapercibido, después de unos meses le comenté esto a mi esposo y al saber de la genealogía me preguntó que si acaso usaba FamilySearch, a lo que contesté con un: no sé.

A la siguiente oportunidad le volví a preguntar a Claudio si usaba FamilySearch a lo que respondió que eso ya me lo había contado, me prestó un trabajo muy documentado, los registros que el había ya encontrado y corroborado databan de 1531, era muy impresionante ver la cantidad de trabajo realizado con años y con la ayuda de la iglesia.

Le comenté a Claudio que FamilySearch era un programa de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y que gracias al trabajo de miles de personas que aun sin ser miembros de dedicaban a Indexar desde hace bastante tiempo, el tenía la fortuna de haber encontrado a sus antepasados.

Después de unos años despues comencé a Indexar, primero como una forma de ayudar, estudié Historia y me apasionaba mucho el saber que tenia en mi computadora textos que forman parte de ella, la sensación de viajar por el tiempo en diferentes espacios, conocer documentos de diferentes países y hasta crear conclusiones a partir de lo que veía en los documentos me llenaba de emoción.


Por meses me esforcé, me apasioné con la indexación hasta que un Domingo después de ver el esfuerzo de mi esposo con su genealogía comencé a buscar a mis ancestros, (esto no significa que nunca antes los hubiera buscado, lo había intentado con los peores resultados), ese domingo fue muy especial, comencé a tener resultados, parecía que mis antepasados estaban listos para ayudarles.


¿Cuantas personas estarán esperando ser indexadas? seguramente son millones, pero hacen falta voluntarios que quieran ayudar, por ello la Iglesia ha creado a través de Family Search Indexing una jornada de Indexación Mundial, la cual se llevara a cabo del 15 al 17 de Julio del 2016, en la cual se busca que por 72hrs se puedan indexar más de 72,000 lotes. Pero esto no puede ser posible sin tu colaboración, te invito a que te unas a este gran grupo que podrá ayudar a millones de personas.

Se que podemos contar con tu ayuda, únete dando clik aquí.





miércoles, 29 de junio de 2016

Tiempos modernos, actitud moderna y renovada

Tal vez el título no les diga nada, pero a medida que el mundo sigue su trasformación la Iglesia ha tenido que transformarse.

Todavía recuerdo cuando fui misionero y no podíamos usar gafete porque las reglas del país así lo dictaban,

Existen muchos ejemplos en los que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha tenido que adaptarse a las costumbres, o acatado leyes aun cuando fueran en contra de lo enseñado dentro de los muros de la iglesia. (La poligámia, Sacerdocio a los negros, el uso de internet y las paginas de unidades, convivir con otras religiones, uso de pantalones para las misioneras, etc)

El mundo hoy sigue reclamando su derecho de ser y la Iglesia ha sabido sortear estos cambios saliendo más o menos bien librada.

El siguiente video es una muestra de esa adaptación a las circunstancias locales.

Hay una frase que dice : "RENOVARSE O MORIR"   y la iglesia lo ha entendido

Misioneros bailando en público y sin gafete.  (hace años parecería pecadooooo)


domingo, 22 de mayo de 2016

¿Es correcto hacer despedidas a quien parte a una misión?



A ultimas fechas me he enterado que en muchos barrios se hacen "reuniones especiales", "noches de hogar", etc. a fin de darles una despedida a los jóvenes y/o señoritas que partirán a cumplir con una misión de tiempo completo, ¿Es ésto correcto?

Les comparto el extracto del discurso pronunciado por el Presidente  Gordon B. Hinckley durante la sesión de Sacerdocio en la Conferencia General de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Octubre del 2002, tal vez pueda darnos un poco de luz al respecto.



"Ahora bien, en la Iglesia tenemos una costumbre interesante. A los misioneros que salen se les brinda una despedida. En algunos barrios eso se ha convertido en un problema. Entre los misioneros que se van y los que regresan, la mayoría de las reuniones sacramentales están dedicadas a despedidas y bienvenidas.
Nadie más en la Iglesia tiene una despedida cuando comienza un servicio en particular. Nunca tenemos una reunión especial de despedida para un obispo recién llamado, ni para un presidente de estaca, ni para una presidenta de la Sociedad de Socorro, ni para una Autoridad General, ni para nadie que yo recuerde. ¿Por qué entonces tenemos despedidas para los misioneros?
La Primera Presidencia y los Doce, después de mucha oración y consideración minuciosa, han llegado a la decisión de que el programa actual de despedida misional debe modificarse.
Al misionero que sale debe dársele la oportunidad de hablar en la reunión sacramental durante 15 o 20 minutos. Pero los padres y hermanos no serán invitados a hacerlo. Podrá haber dos o más misioneros que hablen en el mismo servicio. La reunión estará totalmente a cargo del obispo y no habrá arreglos por parte de la familia. No habrá números musicales especiales ni nada por el estilo.
Sabemos que eso será una gran desilusión para muchas familias. Tanto madres como padres, hermanos y hermanas y amigos han participado en despedidas en el pasado; pero les pedimos que acepten esta decisión. Si ya se han hecho los arreglos para una despedida, deben seguirse adelante; pero en el futuro, no se debe planear ninguna en la forma tradicional en que se ha hecho hasta ahora. Estamos convencidos de que cuando se hayan tenido en cuenta todos los aspectos de esa situación, se verá que ésta es una decisión prudente. Por favor, acéptenla mis queridos hermanos. Hago llegar este ruego también a las hermanas, en particular a las madres.
Esperamos que tampoco continúen las reuniones muy elaboradas en casa del misionero, después de la reunión sacramental en la que éste hable. La familia podría desear reunirse, y no ponemos objeción a eso; sin embargo, pedimos que no se lleve a cabo una recepción pública con gran cantidad de invitados.
El servicio misional es una experiencia tan maravillosa que trae consigo su propio galardón. Y cuando el misionero regrese a su casa y al barrio, se le puede dar nuevamente la oportunidad de hablar en una reunión sacramental."

¿Hay algo que contradiga tal disposición?

sábado, 21 de mayo de 2016

Las misioneras podrán usar pantalones para proselitar

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días anunció cambios a sus reglas de vestimenta y presentación personal para los misioneros y misioneras.
Las actualizaciones incluyen el permiso para que los misioneros y misioneras llevan gafas de sol “simples y conservadoras” y sombreros de ala ancha aprobados mientras estén efectuando proselitismo.
También se permite el uso de pantalones y faldas largas que cubran todas las piernas de las misioneras especialmente en zonas en donde exista la posibilidad de contraer algún virus por picaduras de mosquitos.


Las nuevas directrices se aplican sólo durante las estaciones húmedas cuando el riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos es alta.
Dichas disposiciones fueron aprobadas por la Primera Presidencia y el Consejo de los Doce Apóstoles el dia 20 de mayo de 2016.
Más información  en News room LDS

miércoles, 11 de mayo de 2016

La maternidad es más que dar a luz hijos.

Hoy, ayer y todos los días, muchas mujeres son, fueron y serán víctimas de discriminación, de presión social por no "ser madres" o por negar la posibilidad de tener un hijo.
Ser madre no es sinónimo de estar embarazada y "dar vida", existen muchas mujeres que han demostrado ser madres y muchas veces más madres que las que "dieron vida".


La maternidad es un asunto muy personal, tan personal que nadie, absolutamente nadie tiene derecho a cuestionar; nadie sabe las razones por las cuales muchas mujeres no han querido o no han podido ser madres de acuerdo con lo que la sociedad marca, una sociedad llena de hijos abandonados, sin amor, desnutridos y/o mal educados (muchos más, mal educados).

Este mensaje es para todas esas mujeres que sin ser madres biológicas son más mucho más madres que las "dadoras de vida", mi más sincera felicitación para todas ellas por el simple hecho de ser mujeres y por seguir adelante en éste mundo machista y misógino.


viernes, 29 de abril de 2016

Conferencia de la mujer en BYU (en vivo)

La mujer cumple un rol fundamental en el mundo, por eso no dejes de ver la transmisión en vivo de la conferencia de la mujer en BYU, en donde tomará la palabra la presidenta de la Sociedad de Socorro Linda K. Burton.

En vivo hoy 29 de abril de 2016 a  las 10:00 hrs. Hora de la Ciudad de  México , 9:00 hrs. de Salt Lake City Utah.

lunes, 11 de abril de 2016

Historia de un hombre extraordinario


* Nació en San Francisco California el  8 de junio de 1947.
* Sirvió una misión de tiempo completo al norte de Argentina 1966-1968.
* Se casó con Christine Ann Swensen en el Templo de Salt Lake City.  El 20 de Junio de 1969.
* Presidente de la Misión México Mérida de 1981-1984.
* Consejero en la Presidencia de Estaca 1984-1988.
* Presidente de la misma Estaca 1988-1992.
* Presidente de Área México Norte.
* Miembro del 1er. Quorum de 70's el 1 de octubre de 1994.

* Presidente de misión de Estaca, Representante regional, Maestro de la primaria, etc.

Ésta es parte de su historia contada por él mismo en un mensaje en la Conferencia General de Abril de 1995



El domingo 28 de septiembre del 1997 mientras se desempeñaba como presidente del Área México Norte, viajó a su rancho en Parleys Canyon cerca de Salt Lake City para estar listo para la Conferencia General de Octubre, es ahí donde sufre un accidente mientras montaba su motocicleta en un camino rural aproximadamente a las 5 p.m. cuando perdió el control y se estrello contra un terraplén.

Fue nombrado Autoridad General Emérita el 2 de octubre de 1999 tras permanecer confinado a una silla de ruedas con una lesión que le dejo paralizado de su cuello hacia abajo.

Murió el 31 de diciembre de 2003 en Salt Lake City. 
En su servicio fúnebre hablaron varios hermanos, aquí un extracto:

El presidente Hinckley dijo que nadie puede entender por qué sufrió el accidente.
"Sabemos que sucedió. Fue una cosa dolorosa, terrible. Ahora, realmente, cuando todo está dicho y hecho, algo maravilloso ha sucedido. Él ha dejado esa silla de ruedas y todos los impedimentos físicos que padeció y pasado a una nueva vida de libertad y la luz y la alegría, con una sonrisa en su rostro, y alegría en su corazón, siguiendo hacia delante para prepararse para felices reuniones, que sin duda seguirán ".

El presidente Thomas S. Monson, Primer Consejero de la Primera Presidencia, dijo: "Drew, como le llamábamos Tenía una gran sonrisa Creo que todavía está sonriendo Podía sonreír a través de las lágrimas y la adversidad". 

También dijo que "Como Presidente de la Misión, el Élder Peterson a través de su trabajo misionero sentó las bases para la construcción de un templo en la península de Yucatán. Algunos de sus conversos puede ir a ese mismo templo sin viajar hasta la Ciudad de México" y agregó: "No había ninguna grieta en su armadura; no había engaño en su alma. Su gran deseo en la vida, ser por siempre un misionero. Fue un misionero de primera, fue un misionero en el pasado, fue un misionero siempre. El mundo era demasiado pequeño, demasiado pequeño para contener el espíritu de ésta misión eterna"

El presidente James E. Faust, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, comentó: "Creo que todos nos preguntamos ¿Por qué Elder Peterson, un hombre tan bueno y justo, tuvo un accidente de tanta aflicción para él?, así como todo el sufrimiento que le siguió... . Entonces tenemos la interrogante en nuestro corazón: ¿Por qué los buenos sufren igual que los malvados?".

Citando al Dr. Arthur Wentworth Hewitt, el Presidente Faust dijo: "Si en esta vida recibiéramos estrictamente lo que nos corresponde, todas las personas buenas siempre serían felices y todos los malos padecerían (en vez de ser muchas veces al revés), eso sería la destrucción más sutil e imaginable de nuestro carácter. 
Los hombres harían el bien no por el amor a Dios sino por la alegría que se podría lograr, hasta que ni siquiera se podrían conocer sus verdaderos motivos."

El presidente Faust añadió: "A pesar de los altibajos de la felicidad y tristezas de ésta vida, ¿hacia dónde tenemos que ir?. Sin tener todas las respuestas, como Drew y Christine (su esposa), vamos hacia adelante con fe en el Salvador y aceptamos el plan eterno de felicidad con el Padre ".

El Élder Scott recordó que al Elder Peterson en el campo misional en su juventud mientras él era su Presidente de Misión, como un misionero entusiasta y maravilloso: "Sin embargo, aún así enfrentó desafíos. Recuerdo una ocasión en que llegó a mí en silencio y preguntó ¿Por qué se sellan los cielos?  Él sintió que sus oraciones no estaban siendo escuchadas en los cielos. No sabía cómo responder, pero tuve la impresión de decirle que el Señor quería que él se elevara a un nivel más alto, que debía confiar en Dios, y las respuestas a sus oraciones vendrían".

Durante el servicio funebre, los hijos de los Peterson - Joshua, Ashley, Megan, Daniel, Jennifer, Natalie, Annie y Andrew - cantaron el himno "Como os he amado."


Les dejo esto para que escuchen esas voces angelicales de sus hijos cuando ellos eran parte de la Misión México Mérida.

viernes, 1 de abril de 2016

Conferencia General, ¿Sólo para miembros de la Iglesia?

La Conferencia General es sin duda un momento especial, esperado por muchos de los miembros SUD, es el encuentro con el mensaje que llegará a su corazón o alma y podrá ayudar a entender un poco más de la vida o incluso a modificarla. 
Desde hace año y medio comencé a llevar una vida más apegada a la iglesia, esto implica no solo destinar el domingo para ir a la Capilla, leer mis escrituras o tener la noche de hogar, sino darle un sentido diferente a ésta. Provengo de una familia Católica que además de ser muy tradicionalista es muy apegada a lo que profesa, por lo cual no se me ha hecho de ninguna manera difícil.
Reconozco que los SUD tienen una vida llena de actividades pero estas también forman parte de una vida diferente del resto del mundo.

Cuando comencé a apegarme a la Iglesia, me extrañó el saber que existían las Conferencias Generales, que para los no miembros que me leen, son dos días (Sábado y Domingo) de la primera semana de Abril y de Octubre que se destinan para escuchar los mensajes que la Primera Presidencia de la Iglesia así como de las Autoridades Generales. En ellos se tocan temas actuales, problemáticas que nos llevan a pensar, repasar o actuar de una manera diferente. Pero, ¿Estos mensajes solo son destinados para los SUD?
La primera Conferencia General que pude escuchar, pensé sería difícil por no ser miembro, llevar poco tiempo asistiendo a los servicios y de conocer a los misioneros, ¿Qué podría yo entender? me preguntaba, pero algo extraño sucedió, por ciertas complicaciones olvidé la hora de la transmisión de ambos días, mi novio (en esos momentos, hoy mi esposo) me preguntó si había podido sintonizarlas por lo que me sentí un tanto angustiada, le contesté con la verdad y él como siempre respeto mi situación.

Esto me mantuvo inquieta, tenía unas semanas asistiendo a los servicios cuando me decidí escuchar la Conferencia General a destiempo, recordé el porque tuve la fortuna de conocer a mi hoy esposo (historia que en otra ocasión les contaré), me atreví a hablar con él gracias a un mensaje publicado por él en twitter de un mensaje de Conferencia General.

Aún sin ser miembro los mensajes de la primera Conferencia General (Octubre de 2013) que decidí escuchar cambiaron mi vida, en especial el mensaje del Presidente Dieter F. Uchtdorf "Vengan unansé a nosotros", ese mensaje parecía que despejaba dudas de la Iglesia, era como si el mismo Jesucristo me indicara que debía hacer, son tan especiales las palabras que con amor decía el Presidente que parecía que solo se dirigía a mi. Así para miles de personas que no son miembros de la iglesia habrá un mensaje, una palabra que puede llegar a cambiar sus vidas, agradezco a mi esposo por haberme recordado ese día de la Conferencia General.

¿Qué tanto estamos dispuestos a colaborar con el Señor en su obra misional? Somos todos misioneros, somos los encargados de llevar a las personas a encontrarse con el evangelio que no solo se puede hacer con los Servicios Dominicales, que maravilla tan grande es que podamos llevar a nuestros amigos no miembros de la Iglesia a una sola de las sesiones de la Conferencia General para que estos puedan sentir y testificar de las palabras del Profeta viviente y revelador, así como de las autoridades generales. No seamos indiferentes, este fin de semana puede ser el momento de ayudar en la gran obra misional invitando a no miembros y miembros menos activos a escuchar un mensaje que puede ser importante en sus vidas.

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