viernes, 18 de agosto de 2017

¿Invita al Espíritu la música que escucho?

En el último mes la canción "Despacito" ha roto récords en las plataformas digitales, convirtiéndose en una de las canciones con mayor número de reproducciones en YouTube (hasta el momento que escribimos este artículo 3,264,879,983 de reproducciones), con ello es imposible que alguno de nosotros hayamos dejado de escuchar en el metro, la calle, y hasta en los bailes SUD la pegajosa canción de Luis Fonsi y Daddy Yankee.

El ritmo latino, la letra sencilla y el estribillo pegadizo a dos voces no es el verdadero problema, ya que "Despacito" solo es el ejemplo perfecto para llegar a la reflexión que nos orilla a esta entrada:

  ¿Qué escuchamos?


Como miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días intentamos mantener las normas SUD (o hacemos nuestro mejor esfuerzo), y aunque por el camino se nos atraviesen "Despacito" o de manera estrepitosa modas musicales o canciones como el ejemplo que aquí señalamos hay muchos que caen en mantener como normal o sin problema la reproducción e interpretación de las mismas en eventos comunes como en Noches de Talentos, FSY y en los bailes de apertura o graduación de Instituto.


Pero, ¿Qué tiene de malo escuchar este tipo de música?, en el manual "Fortaleza para la juventud" en el apartado "La Música y el Baile", se nos invita a que nos mantengamos alerta y prestemos cuidado en lo que escuchamos, ya que la música es una de las tantas maneras de influencia a la mente, al espíritu y al comportamiento. Por ello la Iglesia explica en el manual: "Elige con cuidado la música que escuches; presta atención a lo que sientas cuando la estés escuchando. Cierta música tiene mensajes malos y destructivos. No escuches música que fomente la inmoralidad o ensalce la violencia, ya sea por medio de su letra, su ritmo o intensidad. No escuches música que utilice lenguaje grosero u ofensivo ni que promueva prácticas perversas. Esa clase de música puede entorpecer tu sensibilidad espiritual".

Sin duda nuestros sentidos experimentan muchas sensaciones con la música y el baile, pero al mantener las Normas SUD podremos experimentar una manera diferente de diversión sin caer en el bochornoso momento de vernos señalados por querer seguir "Despacito" un ritmo o una moda que pasará muy rápido.

No queremos que te alarmes y tires a la basura tu radio o te encierres en tu cuarto a escuchar solo himnos, esta es una invitación a que medites con la pregunta: ¿Invita al Espíritu la música que escucho?
Déjanos saber tu opinión rápidamente o también "Despacito", queremos saber que opinas.

jueves, 17 de agosto de 2017

"La música y el baile" Manual Para la Fortaleza de la Juventud


Alaba al Señor con cantos, con música, con baile.

La música puede enriquecer tu vida. Te puede edificar e inspirar, y ayudarte a acercarte a tu Padre Celestial. La música tiene una profunda influencia en tu mente, tu espíritu y tu comportamiento.
Elige con cuidado la música que escuches; presta atención a lo que sientas cuando la estés escuchando. Cierta música tiene mensajes malos y destructivos. No escuches música que fomente la inmoralidad o ensalce la violencia, ya sea por medio de su letra, su ritmo o intensidad. No escuches música que utilice lenguaje grosero u ofensivo ni que promueva prácticas perversas. Esa clase de música puede entorpecer tu sensibilidad espiritual.
Aprende los himnos y cántalos. Los himnos pueden elevar tu espíritu, llevarte a realizar acciones correctas y ayudarte a resistir las tentaciones del adversario.
Al escuchar música, sé amable con los que te rodeen; mantenla a un volumen razonable y quítate los auriculares cuando otras personas se dirijan a ti o deseen que seas parte de sus actividades. Recuerda que el Espíritu habla con una voz suave y apacible. Si escuchas música constantemente, tal vez no tengas el momento de tranquilidad necesario para pensar, sentir y recibir guía espiritual.
El baile puede ser divertido y proporcionar una oportunidad para conocer a otras personas; sin embargo, también se puede utilizar de manera inapropiada. Al bailar, evita que tu cuerpo haga pleno contacto con el de tu pareja de baile. Evita posiciones o movimientos que insinúen un comportamiento sexual o violento o que sea inapropiado de alguna otra forma.
Asiste sólo a los bailes en los que la manera de vestir, el arreglo personal, la iluminación, la letra de las canciones, la música y el entretenimiento contribuyan a crear un ambiente sano en el que pueda estar presente el Espíritu.

¿Invita al Espíritu la música que escucho?
https://www.lds.org/manual/for-the-strength-of-youth/music-and-dancing?lang=spa

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