miércoles, 20 de septiembre de 2017

Terremoto 19 de septiembre de 2017, Una nueva oportunidad de vivir.

En 24 años no he sabido más de sismos en mí vida que algunos que sin duda me habían hecho sentir cositas en el estómago, que trataban de hacerme dimensionar lo que hace 32 años otros habían vivido, había pasado estos 24 años viviendo solo de recuerdos de los míos, mi familia, mis amigos y maestros que vivieron algo que yo no. 

Vivir la vida “normal” y en segundos sentir perderle es lo más espeluznante que he podido vivir, estar trabajando y de pronto tratar de salvarme, contar los segundos que sin duda se sentían horas, respirar agitada sin saber que hacer, pensar en los míos, llamar como loca sin tener éxito, no estar junto a mis familiares, no tener luz, no saber nada de nadie solo sentir las lágrimas rodar, como un niño que siente que le falta el abrazo de su madre porque tiene hambre o frío, quedar en shock pero luchar con el cerebro que trata de actuar como el adulto que crees que eres, fuerte, ágil y valiente pero que en segundos nos enseña lo frágiles, lo humanos, lo niños que somos. 

Pasan los minutos y la incertidumbre se apodera en el sentimiento espeluznante que recorre no solo a mí, sino a los muchos que están a mi alrededor, ver caos, respirar el miedo que emana de todos los que buscan la luz de saber que todo puede estar bien, el temor de los que creen todo perdido y también la intranquilidad de quienes con un “no pasa nada” creen sentir que todo volverá a la calma en un parpadeo. Comienza la serenidad a apoderarse tratando de dominar, pero tan quebrantable a la vez que al sonar el timbre de una llamada se rompe y se convierte en llanto al sentir que las de personas que amas comienzan a hacer su pase de lista, “Estoy bien hija”, “¿Cómo estás?, “¿Cálmate, como están tus hermanas?”, “¿Ya le hablaste a tú papá?”, “Cuídate mucho”, “Te amo”. 

Pasan los minutos y parece que los tuyos están bien, faltan algunos por confirmar, los datos funcionan y puedes whatsapear, ¡Qué maravilloso es poder tener algo que nos dé una señal!, pero de pronto se cae, sigues tu camino y ves que hay daños, muchos daños, comienzas a pensar no solo en ti ni en los tuyos, comienzas a sentir por otros, aquel sentimiento de tranquilidad vuelve a desaparecer, comienza la angustia, “¿Qué hago?”, “¿Cómo ayudo?”. “¡Háganse a un lado!”, “Cuidado”, “Ayuda”, “Retírese”, son los nuevos gritos que se escuchan, no hay luz, no hay tv. Se escuchan las radios de algunos autos que con un volumen alto ayudan a que otros podamos saber o tratar de dimensionar que paso en la CDMX, en el epicentro. Comienzan las dudas “¿Cuánto duró?”, “¿Dónde fue?”, “Dicen que se cayó la cúpula de la iglesia”, “Hay una guardería mal, se cayó el techo”, los rumores, las certezas todo es confusión. 

Por fin llega el Internet a cuenta gotas, más mensajes de la familia, todos bien, a Dios gracias pero, te dicen que la CDMX está mal, que esa ciudad hermosa que te ha cobijado desde el primer momento que naciste se ha vuelto un caos, que hay muertos, edificios desplomados, niños atrapados, ¡No puede ser!. El radio comienza a sonar, las noticias verifican algunos rumores, mi cabeza comienza a dimensionar, pero aún mantiene la esperanza, pasan las horas, ¡Por fin todos se reportan!, piensas como ayudar a los que están a tu alrededor, todo sigue siendo confuso. 

Es tarde han pasado casi dos horas, visitas a tus amigos cercanos, algunos no están, otros están bien, tratas de ser fuerte para ayudarles, pero te tiemblan las piernas aún del susto. Sigue transcurriendo el tiempo y es muy noche, no piensas en comer, tus pocas cosas de valor te acompañan y son tu tesoro, intentas olvidar, pero el intento es vano. 

Por fin prendes tu lap, puedes ver las noticias, quedas en shock y lo que no podías entender lo observas, sientes impotencia de estar lejos para ayudar, pides por los que han perdido sus casas, sus trabajos, a los suyos. Te duele su dolor, te sientes fatal, piensas que puedes hacer para ayudar, comienzas a pensar en miles, en millones. 

Llega la madrugada y no duermes, hasta que ya no puedes más, al cerrar los ojos solo pido que el sueño acabe, que al despertar el desastre no pase más, pero después de tres horas observas que la pesadilla es real, que tienes dos opciones, caer y llorar al deprimirte por sentir impotencia o salir a luchar con los otros que decidieron ayudar. Agradeces a Dios esta nueva oportunidad de vivir, esta nueva vida que te da y haces lo que puedes, ayudas en tu comunidad y vuelves a la realidad que nos invade, la catarsis es escribir, es tratar de cobijar a otros para que al leer puedan darse cuenta que no solo ellos han vivido este momento, que la única diferencia con algunos es poder tener a los tuyos con una gran misión el cambiar algunos aspectos de tu vida para valorar, para amar más, para volver a vivir y sentir lo que en segundos creíste perder. 

La fe en mi ciudad, en mis hermanos, en mi país no mueren, se vuelven el bálsamo para fortalecer el corazón que temblaba ayer y que hoy late en sintonía de empatía, de amor y de ayuda. Respiras hondo, vez al cielo y solo das gracias, volviste a nacer a los 24 años, a las 24 horas de que comenzó esto, porque es entonces cuando por fin vuelves a ser tú, pero no el tú del 19 de septiembre de 2017 antes de la 1:14, es el nuevo tú que no puede dejar de aprovechar la oportunidad maravillosa de vivir

Comunicado oficial por Terremoto 19 de Septiembre de 2017 en México




El pasado 19 de Septiembre un terremoto de 7.1 grados Richter sacudió la nación mexicana, el sentimiento de los millones de mexicanos muestra la solidaridad que como pueblo nos identifica, ante este suceso la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días emitió el siguiente comunicado:






"Nos entristece ver la destrucción y el sufrimiento que está ocurriendo como resultado de otro serio terremoto en México. En este momento, es difícil entender plenamente su impacto, incluso entre miembros de la Iglesia o en instalaciones. El Centro de Capacitación Misional en México no ha recibido daños y sus misioneros se encuentran a salvo. Hay varias misiones en esta región, y los presidentes de misión están trabajando para determinar el estado de todos los misioneros. Algunos han reportado que todos están seguros, mientras que otros todavía están evaluando la situación. Esto es complicado debido a daños en los sistemas de comunicación, grandes distancias y dificultad al viajar. Los presidentes de misión mantendrán a las familias informadas como les sea posible y proporcionaremos detalles adicionales a medida que estén disponibles. Oramos por su seguridad e invitamos a otros a unirse a nuestras oraciones por México y su gente."




Hasta el momento en que redactamos ésta publicación se tiene registro de 217 muertos en los estados de Morelos, Puebla, CDMX, Oaxaca, Estado de México y Guerrero.
Deseamos que los miembros de estos estados, sus líderes y misioneros puedan estar con bien y que puedan ser instrumento para ayudar a más personas que lo necesiten.






El equipo de Mormón Media México se une a nuestro amado país y se compromete a estar informando de manera oportuna y conforme nos lo permitan las condiciones.

Entradas populares